• Diego Palma

AYAHUASCA, La Medicina del Alma

por Diego Palma, publicado en el año 2000


El Ayahuasca como medio natural y ancestral de contacto con lo sagrado es un legado invalorable de una cultura amazónica a punto de extinguirse. Es nuestro deber rescatarla e introducirla a la sociedad occidental como una alternativa viable para curar males psicosomáticos, toxicomanías y como terapia general para conectarnos con nuestro “maestro interior”.

INTRODUCCIÓN


Hace seis años atrás tuve mi primera experiencia con el Ayahuasca en la ciudad de Lima, lejos de la tranquilidad de la selva. Este encuentro con el brebaje sagrado de los indios amazónicos cambió mi vida, marcó un hito en mi propia historia. Existe un antes y un después. Ahora, años después, no deja de sorprenderme el poder transformador y sanador que conlleva su utilización.


Pertenezco al grupo de aquellos convencidos que sienten como esta ancestral medicina utilizada eventualmente dentro de un contexto adecuado, puede ayudar a evitar en nuestra acelerada sociedad, toda una serie de enfermedades de origen psicosomático, resultado de frustraciones, dolores y bloqueos generados en un espíritu inevitablemente vulnerable. Dichas cargas tienen una manifestación más sólida a nivel corporal.


El Ayahuasca, nos permite realizar una limpieza a nivel físico de estos sentimientos alojados corporalmente y a nivel psíquico permite al cuerpo y al espíritu realizar una limpieza, cambiar hábitos de vida, entender el sentido de nuestros actos y los verdaderos motivos escondidos detrás de la razón.


Este trabajo es el resultado de varios años de auto-experimentación, en algunos meses muy intensa, viajando por diferentes comunidades, conociendo y tomando el ayahuasca con curanderos antiguos, aprendiendo, entendiendo su manejo interno y sobre todo, respetando su conexión espiritual con ese mundo místico que se abre cada noche de sesión.


En el año 1999 iniciamos un proyecto de Investigación llamado Ayahuasca-Wasi, realizando Seminarios de Evolución Personal basados en la ceremonia ritual del Ayahuasca, los cuales reflejan resultados sorprendentes como una de las terapias alternativas más prometedoras en el campo de la Psicología Transpersonal.


El Ayahuasca es una medicina, es vista y sentida de esta manera por miles de comunidades que han podido experimentar sus beneficios. En nuestra sociedad contemporánea, estamos constantemente sometidos a tensiones, frustraciones, traumas, dolores, presiones laborales, en forma tan constante que ya no logramos recordar otra manera de sentir.


El Ayahuasca permite darnos ese momento intenso de reflexión y permitir soltar esa carga, nos da el valor para vernos desnudos, indefensos y sensibles.


Espero que disfruten leyendo este libro y si el destino lo permite, experimenten algún día el encuentro iniciático con la liana sagrada de nuestros antepasados.


El Sistema Curanderil Tradicional


Cuando se viaja por la selva amazónica, el territorio se reconoce como vivo, repleto de flora y fauna, desde animales grandes hasta millones de insectos en una constante vibración dentro de un clima bastante húmedo. Uno se siente como en un caldo de cultivo de todo tipo de microseres en un afán de devorar nuestro cuerpo sin respetar el hecho de que no lo hayamos abandonado aún.


Sorprende al viajero ver la eminente falta de servicios de salud, hospitales o postas médicas en general. Cuando un poblador enferma, su primera opción consiste en acudir a la medicina tradicional autóctona. Existen una serie de hueseros, sobadores, purgueros, hierbateros, parteras, curanderos y maestros expertos en el uso de la medicina tradicional, los cuales cuentan con las ventajas de utilizar la riqueza herborística que los rodea, el bajo costo de sus servicios y la eficacia empírica de sus tratamientos.


Únicamente cuando ven agotadas las posibilidades ofrecidas por su sistema de sanación autóctono, acuden al médico o al centro de salud más cercano. Ello significa claramente que “la medicina tradicional ha sido y es todavía el primer sistema de salud operacional en la selva Peruana”



LA INTIMIDAD HOMBRE - NATURALEZA


El sistema curanderil se constituyó gracias a la intimidad alcanzada con el medio selvático. El hombre en la amazonía se vio impulsado a entablar una estrecha comunión con el entorno natural para poder sobrevivir. Dentro de su visión, las plantas no sólo constituyen una importante fuente de alimentación sino que constituyen una base para su curación y una fuente de sabiduría.


Según la cosmovisión indígena existe un mundo poblado de seres vivos, generalmente invisibles bajo condiciones normales, con los cuales se puede tener intercambios y relaciones que favorezcan la salud y la protección del individuo y su comunidad.


Debemos tener claro que para el indígena el concepto de salud no solo abarca la salud del cuerpo físico sino que implica la armonía con el entorno, es decir, el tener buena salud implica también tener suerte, mantener bien el hogar, el desempeño, etc. Así, el sistema curanderil abarca no solo la curación de enfermedades sino que va mucho más allá, buscando la protección de un negocio, mejorar la pesca y la cacería, la producción agrícola, tener suerte, la adivinación, seducir a la pareja mediante pócimas o “pusangas” (Brebaje mágico preparado por los curanderos cuya finalidad es atraer o atrapar el amor de una persona.), estar protegido con “arcanas” y por supuesto, del otro lado encontramos las temidas prácticas de brujería con las que se busca hacer daño “virote” (Especie de dardo o espina invisible que el curandero brujo lanza al cuerpo de la persona a quien quiere dañar para que caiga enferma.) a un enemigo.


La cosmovisión indígena concibe un universo totalmente animado y lleno de significado, más allá de lo que captamos visualmente. Todo está vivo, todo tiene espíritu. Una piedra tiene vida, vibra y siente. Las plantas tienen un espíritu “madre” en conjunto que las anima, igual que los cerros y las “cochas”; igual que los fenómenos, el rayo y la lluvia.


Todos los elementos están vinculados y en interrelación íntima. Todos forman parte de una realidad dinámica a la cual se puede acceder a través de ciertos mecanismos desarrollados a lo largo de siglos de conocimiento que permiten “hablar” con sus espíritus. Un objeto mantiene una energía determinada según quién y para qué se utilizó y puede ser “cargado” con una energía para un fin determinado.


La medicina occidental basada en una aproximación científica “objetiva” no puede incorporar ni entender el diálogo existente entre el hombre y las plantas. Sin embargo, éste ha sido la respuesta unánime reportada como la fuente del saber médico por parte de todos los curanderos en todas las etnias y comunidades amazónicas.


Las tribus de la amazonía lograron entablar el acceso a la “memoria de las plantas” para de esta manera lograr aprender directamente de ellas sus propiedades medicinales y cómo debían ser empleadas.


De esta manera logran evitar el larguísimo procedimiento de prueba y error, accediendo directamente a la sabiduría de las plantas a las que llaman “plantas maestras”.


Como ejemplo tomemos el caso del “curare”. Si un indígena dispara un dardo a un mono en las ramas altas de un árbol, éste antes de morir enrollará su cola en una rama y morirá arriba, sin caer al suelo. Los indígenas utilizan para su cacería dardos envenenados con curare. El curare relaja y paraliza los músculos del animal el cual se precipita a tierra.


Para fabricar el curare hay que combinar varias plantas y cocinarlas en agua durante 72 horas, evitando respirar los vapores perfumados, los cuales son mortales. El producto de esta cocción es una pasta concentrada que se activa solamente por vía subcutánea: si se ingiere o se extiende sobre la piel, sus efectos son benignos. Es difícil entender como alguien podría haber encontrado una receta tan complicada experimentando al azar, especialmente considerando que existen en la Amazonía más de 80 mil especies de plantas.


El Camino Iniciático


El representante de esta comunión hombre-naturaleza es reconocido como curandero, shamán, maestro ayahuasquero, purguero y reverenciado como un “Onaya” que quiere decir “hombre de conocimiento”.


Esta persona especial es no solo el representante de la salud dentro de su comunidad sino que concentra todo el aspecto religioso y mítico, ubicándose como un intermediario entre el hombre y los espíritus sagrados de la naturaleza, interpretando sus deseos, actuando como negociador e intermediario con las entidades o fuerzas agredidas u ofendidas, negociando con ellos, guiando los destinos de la comunidad. Asimismo su función abarca el papel de iniciador, guiando los ritos de iniciación de los jóvenes a adultos o guiando el espíritu de quien muere al otro mundo.


El camino para convertirse en curandero es bastante difícil y complejo. A veces uno opta por recorrerlo y a veces el destino empuja al candidato a convertirse muchas veces contra su voluntad.


Existen cuatro maneras básicas de entrar en el camino iniciático:


En la primera forma de iniciación observamos que dentro de la comunidad indígena es común que desde la edad temprana, alguna persona demuestre tener ciertas dotes o capacidades especiales innatas para tratar con el “otro mundo”. El shamán de la comunidad por lo general detecta esas aptitudes en el joven y lo invita a convertirse en su aprendiz.


La segunda manera se adopta por herencia familiar. El hijo, sobrino o nieto del curandero es por tradición invitado a seguir el camino iniciático.


La tercera vía de iniciación es la más común en toda la amazonía. Dentro de un proceso de curación intensivo mediante plantas y dietas estrictas a causa de una grave enfermedad, el paciente ― quien normalmente pasa por un proceso fuerte que casi lo conduce a la muerte ― es visitado por los espíritus de las plantas durante sueños o visiones, los cuales lo invitan a seguir el camino iniciático y servir a su comunidad. Este es un proceso muy intenso donde el paciente pasa por una batalla cercana a la locura.


La cuarta vía de iniciación es una categoría nueva resultante del contacto con la civilización occidental donde “buscadores” occidentales viajan en busca de maestros indígenas para ser iniciados en el proceso de conexión con la naturaleza y el mundo espiritual. Es común ver psicólogos y antropólogos buscando adentrarse en terrenos nuevos donde la formación académica aún se topa con una frontera limitada por el cocimiento racional.


La base para el desarrollo del conocimiento de las plantas es el sometimiento a lo que los curanderos llaman “dietar”. Este es el camino iniciático que emprenden los curanderos y aprendices los cuales mediante dietas rigurosas logran entablar comunicación con los espíritus de las plantas y así acceder a sus conocimientos curanderiles. En sueños, se presentan las “madres” de las plantas a enseñar al curandero que las está dietando, le enseñan los "icaros" que invocan sus espíritus y diversas combinaciones curativas, la manera de prepararlas y tomarlas para curar distintos males.


El icaro es el canto o melodía utilizada por el curandero en sus rituales y representa el símbolo de su poder.


Durante estos sueños, inducidos mediante la dieta estricta y las “plantas maestras”, el curandero logra comunicarse con las energías, espíritus o genios que animan la naturaleza. Son entonces las plantas o mejor dicho el “espíritu” o “madre” de las plantas la que enseña directamente al iniciado al establecer un lenguaje comprensible con la naturaleza manifestado durante los sueños y visiones.


En las palabras de Don Guillermo Ojanama, Onaya del pueblo de Chazuta:

“La planta te enseña si es que te encariñas con ella. Hay que quererla y tal vez ella también te va a querer. Entonces cuando la vas a tomar, cuando este en tu cuerpo, su “madre” te va a conversar. No vayas a tener miedo. Se te van a acercar sus genios y te hablarán, así nomás como yo te hablo”.

Para los Shipibos, las plantas psicotrópicas son conocidas como “murayacai”, que significa “hacedoras de shamanes”. Según ellos, estas plantas nos revelan el mundo “verdadero”, mientras que el mundo “normal” es considerado ilusorio.


El camino iniciático implica construir un puente hacia lo transpersonal, logrando traspasar los estados ordinarios de la conciencia y experimentar otras dimensiones en las que los límites de la comunicación, tiempo y espacio se disuelven, empujándonos a replantear las leyes con las que pretendemos manejar nuestras vidas.


La Dieta


La dieta es uno de los conceptos más difíciles de entender y practicar dentro del mundo iniciático de los pueblos amazónicos, pero es a su vez, el eje principal sobre el cual se construye el esquema tradicional del aprendizaje iniciático.


Para llegar a ser curandero u hombre de conocimiento, la dieta es la primera gran prueba que tiene que pasar el principiante para ver si es capaz de continuar ese camino y manejar energías muy sutiles y peligrosas.


La dieta implica mucho más que abstenerse de consumir determinadas sustancias o no hacer determinadas actividades en el plano físico. Es un estado de purificación, de retiro, de reflexión, de meditación, de compromiso, de respeto, de conexión con todo lo que nos rodea, y al decir todo decimos TODO.


No solo se limita o está contenida en el plano físico, sino que por el contrario, su principal actividad y medio a través del cual se transfiere el conocimiento es mediante los sueños. Y es en los sueños justamente donde se debe tener más cuidado de no comer o hacer lo indebido, porque en el mundo de la dieta es tan real el sueño como la realidad.


Es también un maravilloso mecanismo que ayuda a tomar conciencia dentro del mundo inconsciente, aceptando la responsabilidad de llevar las propias abstenciones hasta los sueños, preparando el camino para los “sueños de conocimiento”.


Las dietas se llevan a cabo mediante un aislamiento riguroso de hasta tres meses en la selva en compañía del shamán en donde se ingieren las plantas maestras y otros “palos” -brebajes medicinales que utilizan la parte del tronco o tallo de ciertas plantas curativas- siguiendo una preparación que incluye el evitar el contacto con otras personas, los olores fuertes, la exposición directa al fuego, la lluvia o el sol y la completa abstinencia sexual (“dietar mujer”).


Durante la dieta uno debe abstenerse de comer sal, azúcar, grasa, carnes rojas, bebidas heladas, ají, alcohol y de tener actividad sexual. La comida tradicional se basa principalmente en plátano verde sancochado (“inguiri”), yuca, arroz y algunas variedades de pescado y aves.


Cuando se toman plantas que tienen una dieta muy rigurosa, no cumplir la dieta o “quebrarla”, como se dice comúnmente, puede causar el efecto contrario al beneficio que se quiere obtener y en algunos casos hasta la muerte. Por eso es muy importante tomar las plantas con mucha seriedad y usarlas en su contexto y con personas realmente capacitadas.


El Cuerpo Como Instrumento de Curación


El shamán considera que el pensamiento, las emociones y la fuerza de su energía y poder está localizada en su cuerpo, en una suerte de conciencia materializada y encarnada. El cuerpo es el instrumento a través del cual se manifiesta su poder entrando en sintonía con otros seres y espacios inmateriales.


Con la preparación de su cuerpo, el shamán consigue la comunicación con las fuerzas de la naturaleza y las plantas (los aliados) y luego utiliza este instrumento para curar a sus pacientes estabilizando y armonizando las energías de sus cuerpos.


Durante las dietas generalmente los espíritus de la naturaleza y de las plantas indican al aspirante la misión y el alcance de sus poderes. Así, vemos a curanderos que se dedican a un tipo de terapia específica la cual ha sido así indicada por los espíritus. Vemos shamanes que únicamente se dedican a curar mordeduras de serpientes, otros que están autorizados para únicamente curar niños, otros que solo atienden mujeres y así sucesivamente.


También existen muchos shamanes en la selva que son considerados “maleros” o brujos, los cuales se ponen a favor de espíritus malignos que logran seducirlos al brindarles un gran poder basado en el manejo de energías a través del “daño”, encerrándolos en una suerte de constantes batallas y combates vengativos.



PLANTAS MAESTRAS


Dentro de las plantas utilizadas para la iniciación destacan las consideradas “plantas maestras”, las cuales son particularmente de dos tipos. Las de carácter psicoactivo, que nos inducen directamente a estados modificados de conciencia enseñando a través de sus visiones, como el tomapende (Brugmancia sp.) o el Ayahuasca (Banisteriopsis caapi).


Las otras plantas maestras no poseen componentes psicoactivos pero se manifiestan intensamente durante los sueños, como la Ushpawasha Sanango, el Chiric Sanango , etc.


Plantas Maestras de la Amazonía


AJO SACHA (MACHO). Pseudocalymma Alliaceum Mansoa stendleyi. Antirreumática, Artritis, Analgésico Para la cacería (sensibilidad y alerta), Auto conciencia, seguridad, energía, limpieza y protección.


AYAHUASCA. Banisteriopsis caapi. Purgativa (psicoactiva). Acceso transpersonal, para ver. (psicoactiva).


BOBINZANA. Calliandra angustifolia. Antirreumática, Resfriados, Post-natal, tónico, Purificador de la sangre Para mantenerse centrado en el nivel espiritual. Para personas confundidas.


CHACRUNA. Psychotria viridis. Colorea las visiones. Aditivo del Ayahuasca para tener visiones.


CHIRIC SANANGO. Brumfelsia grandiflora. Antirreumática, Artritis, Quita el frío, Suerte en el hogar. Quita el frío del corazón. Conexión con el yo interior. Vuelve sensible y reflexivo.


El Chiric Sanango es una planta maestra de la familia de los Sanangos, la cual deriva de la palabra quechua “chiric” que significa “frío”. Entre los curanderos es conocida como la planta maestra que “quita el frío”, utilizada en el plano físico para curar aquellos cuerpos friolentos, que sufren de manos y pies fríos, poca circulación y cuerpo entumecido. En el plano psicológico es una planta que sirve para curar el “frío del corazón” manifestándose durante la noche en sueños de alto nivel compasivo.


MUCURA MACHO. Petiveria sp. Relajante, diurético, Abortivo, malos espíritus, miedo/memoria. Enseña a curar y da protección.


TABACO. Nicotiana tabacum. Regula la energía, purgativa, migraña, repelente. Para protección y aprender cómo curar. Da sabiduría.


TOE (TOMAPENDE). Brugmansia suaveolens. Ulceras, abscesos, Infecciones, tumores (psicoactiva). Cura de cosas fuertes, males óseos. Para ver el futuro y aprender medicina.


UCHO SANANGO. Bonafousia undulada. Planta maestra restaurativa para adquirir poder físico y psíquico. Confronta con miedos internos. Abre obstrucciones internas y conflictos.


USHPAWASHA SANANGO. Abre la memoria afectiva, familia, infancia. Reconexión con el nivel emocional.


La Ushpawasha Sanango es conocida entre los curanderos por ser la planta maestra de la memoria del corazón. Ésta se manifiesta durante la noche brindando a quien la está dietando, recuerdos de vivencias de alta importancia afectiva los cuales ya se habían olvidado. Estos son experimentados con una gran carga emocional. Muchas veces el sujeto despierta llorando durante la noche.


Uso de Sustancias Psicotrópicas


El uso de sustancias psicotrópicas ha sido reconocido a lo largo de los siglos en todas las culturas ancestrales y civilizaciones como el medio inicial de comunicación con lo sagrado, con el mundo espiritual sin intermediarios.


En todos los continentes encontramos vestigios de consumo de plantas psicotrópicas, llamadas así por su facultad de generar el trance, como la forma sagrada de comunicación con la divinidad particular.


Entre otros podemos nombrar el consumo del hongo psilocíbico teonanácatl por los Mazatecas mexicanos, de donde proviene la famosa shamán María Sabina, el hongo Amanita muscaria en Asia Central y Norteamérica, el yopo en Centroamérica y el Orinoco, el beleño la mandrágona y la atropa en la región mediterránea, el cannabis en la antigua Persia y opio en el extremo Oriente.


Plantas consideradas actualmente como tóxicas tuvieron un status privilegiado como plantas sagradas en muchas culturas ancestrales. El Tabaco es algunas veces denominado “carne de los Dioses” en la cultura amazónica y considerado la planta maestra por excelencia, presente en muchos rituales en el norte y sur de América. En la amazonía es común el uso del tabaco por parte de los curanderos quienes dan a beber el jugo de la planta accediendo a

un estado modificado de conciencia que permite comunicarse con el espíritu madre de la planta.


En África, el Iboga es una planta psicotrópica ingerida como sacramento por las tribus Bwiti del Gabón. Igualmente, el uso sagrado del peyote (llamado Cristo Rojo) por los Huicholes de México y por el indio norteamericano en la Iglesia Nativa americana ― la cual actualmente posee más de 500,000 miembros ― representan el sacramento de dos ancestrales religiones contemporáneas basadas en el uso de una sustancia alucinógena.


En las andes de Sudamérica, la planta de la coca es la base de la práctica medicinal de la cultura andina, considerada como una planta maestra con capacidad adivinatoria, la cual constituye la mejor ofrenda (“pago”) a los dioses y es el símbolo de la comunicación divina. (El abuso de la cocaína como una droga estimulante constituye el resultado directo de la manipulación química de la planta ignorando su sacramentalidad).


En los Andes peruanos a lo largo de toda la cordillera andina extendiéndose hasta el norte de Chile y Argentina tenemos vestigios que se remontan hasta las culturas pre-incas Chavín y Chimú de consumo del cactus “wachuma” conocido como San Pedro (“dueño de las llaves del cielo”) por la religión cristiana.


Dentro de las plantas maestras utilizadas en la amazonía, la más reverenciada es el Ayahuasca la cual es considerada por más de 70 diferentes etnias indígenas desde Colombia hasta Bolivia, Brasil y las Guayanas como la fuente de su increíble saber botánico y el fundamento de su medicina tradicional.


Existen curanderos que se dedican exclusivamente a curar a sus pacientes mediante el uso del Ayahuasca. Expertos en su preparación y en el manejo del trance, estos curanderos son llamados “maestros ayahuasqueros”. Ellos se refieren al Ayahuasca como “purgante” y a la sesión de toma como “purga”, atribuyéndole un poderoso efecto curativo gracias a su acción limpiadora.


Podríamos citar más de doscientos psicotrópicos utilizados en culturas ancestrales lo que demuestra, en diferentes culturas alrededor del planeta, ser la fuente de su conexión con el mundo sagrado.



LA EMINENTE DESAPARICIÓN DEL SISTEMA CURANDERIL


El contacto con la civilización occidental ha sido la causa determinante para la desaparición del sistema curanderil tradicional. Actualmente todavía persiste pero es sumamente difícil encontrar entre la juventud a nuevos herederos de esta ancestral conexión sagrada.


Los jóvenes, impactados por los adelantos modernos, la televisión y la moda, encuentran poca valoración en los métodos ancestrales de sus antepasados, considerándolos obsoletos, anticuados y superados por la medicina moderna. La conexión se está perdiendo.


Además hay que entender que el aprendizaje de estas técnicas de curación es duro y largo. El dietar por meses, el aislamiento, la abstinencia y la privación, son parte de este duro camino, el cual consideran difícil y penoso en comparación con el tomado por la medicina contemporánea dentro de un mundo moderno de vida urbana.


El desprestigio de la ancestral conexión sagrada con la naturaleza por parte de la iglesia católica ha sido durante los últimos 500 años un factor determinante de esta destrucción.

Por otro lado la destrucción del bosque mediante la extracción indiscriminada o el monocultivo, está favoreciendo la desaparición de plantas medicinales.


“Nuestra civilización no sólo esta desapareciendo gran cantidad de especies animales, sino también pueblos enteros y culturas que han sobrevivido miles de años, las cuales conservan aún, maravillosos tesoros para la posteridad, si tomamos ahora las medidas necesarias”.

El problema radica en que el antiguo paradigma científico colocaba a la razón humana como la única fuente de conocimiento. De esta manera un conocimiento considerado mágico, proveniente del consumo de plantas con carácter psicoactivo era inmediatamente condenado ya que no encajaba con la visión dominante, la cual planteaba que la naturaleza debería ser dominada por el hombre y vista como una fuente de recursos naturales en vez de ser respetada y vista como una fuente sagrada de conocimiento de la cual dependemos.


Como afirma el investigador colombiano Germán Zuluaga:

“...el chamanismo y los sistemas médicos indígenas siempre han sido menospreciados o perseguidos, primero por ser considerados diabólicos, y por lo tanto peligrosamente eficaces, y ahora por ser supersticiosos, irracionales, poco científicos, y por lo tanto ineficaces”.


Nos encontramos pues ante el fin de una cultura ancestral amazónica la cual deja en manos de los buscadores occidentales, sociólogos, antropólogos, psicólogos y científicos empíricos el rescate de sus fuentes de conocimiento. Es preciso dejar de lado una gran cantidad de prejuicios históricos, culturales y científicos, para poder examinar con prudencia, respeto y seriedad los conocimientos del chamanismo y los sistemas médicos indígenas.


El particular momento que vive el planeta, hace que este tiempo sea muy especial, muy importante para acceder directamente a las últimas fuentes vírgenes de un conocimiento que está casi extinguido. De alguna manera, el hecho de sentir esta conexión, este llamado, nos hace a todos herederos y responsables de trabajar para la continuidad de esta tradición, de esta forma de conocimiento.



EL AYAHUASCA


El Ayahuasca (Banisteriopsis caapi) es una liana de la selva que crece en toda la hoya amazónica desde Colombia hasta Perú, Bolivia, Brasil y las Guyanas. Es conocida y reverenciada por todas las tribus indígenas como una “planta maestra” y constituye el fundamento de su medicina tradicional.


El Ayahuasca es cocinada junto con las hojas de un arbusto llamado Chacruna (Psychotria viridis), dando un brebaje o bebida sagrada de carácter psicoactivo que se ingiere en una ceremonia ritual indígena de reflexión y limpieza. Este brebaje, denominado también Ayahuasca ha sido utilizado desde hace más de 5.000 años por los shamanes del Amazonas como un camino para obtener la expansión de la consciencia.


El término Ayahuasca deriva de las palabras quechuas “aya” que quiere decir muerto y “huasca” que quiere decir soga o liana. Esto se traduce como la soga de los muertos o la liana de los muertos, y es considerada una bebida utilizada por los iniciados para comunicarse con el mundo de los espíritus.


A lo largo de toda la cuenca Amazónica recibe diferentes denominaciones según la región. En Ecuador se le denomina “natema”, en Brasil es conocida como “jurema”, “chá” o “daime” y en Colombia como “yagué”.


En la selva peruana es conocida como “Ayahuasca” y llamada popularmente como “purga” debido a sus efectos eméticos y de limpieza. Como afirma Jacques Mabit, director del Centro de Rehabilitación de Toxicómanos ― Takiwasi:

“Esta preparación se llama comúnmente la “purga” porque produce una intoxicación controlada permitiendo limpiar el “cuerpo-mente”.


Uso Tradicional y Contemporáneo


El Ayahuasca y su contexto ritual se extienden por prácticamente toda la hoya amazónica; incluso tribus extremadamente alejadas manifiestan un conocimiento profundo del uso del Ayahuasca.


Este brebaje es considerado como el fundamento de la conexión mágico-espiritual de más de 75 etnias de la Alta y Baja Amazonía.


Se consume entre otros, para diagnosticar, curar enfermedades y disfunciones en general, para tomar decisiones importantes, para pedir consejo a las divinidades, para resolver conflictos personales ― entre familias y entre tribus ―, para comunicarse con los espíritus de la naturaleza, para ejercer sus capacidades adivinatorias y elucidar misterios, robos, desapariciones, para saber si tenemos enemigos, conocer la infidelidad del cónyuge, reforzar la actividad sexual, etc.


También es utilizada en forma negativa como medio para realizar un daño o dolencias a un enemigo, dirigiendo embrujos y energías negativas ― “virotes” ― durante el trance extático.

El brebaje del Ayahuasca constituye la clave del conocimiento empírico de todo el saber médico tradicional de la Amazonía, el cual es utilizado principalmente para fines terapéuticos y rituales.


El Ayahuasca ha tomado vigencia en el mundo contemporáneo a través de su uso como sacramento dentro de algunas religiones alrededor del planeta establecidas bajo un sistema de espiritualidad mística, basadas en la experiencia inmediata de lo numinoso, dejando de lado los dogmatismos y actos de fe típicos de las antiguas religiones.


El Santo Daime, que significa “dar santidad”, es una religión originaria del Brasil producto de la combinación entre la religión cristiana y las prácticas del Shamanismo amazónico, el cual utiliza el Ayahuasca, al que denominan “daime”, como su sacramento. El Santo Daime actualmente cuenta con más de 20,000 seguidores denominados daimistas y mantiene centros en los Estados Unidos, España, Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica y Japón entre otros.


Actualmente existen 22 grupos religiosos reconocidos que utilizan el Ayahuasca como sacramento dentro de su religión. Es considerada sagrada, como la sangre y el espíritu de Cristo. Entre las principales están el Santo Daime, la Uniao do Vegetal y A Barquiña.


El Ayahuasca no ha sido incluido en ninguna lista de substancias prohibidas en aras de su uso religioso (gracias a que no genera ningún tipo de dependencia ni toxicidad), con lo cual las religiones del Ayahuasca, al igual que las iglesias del peyote, se sitúan en cierta forma en la cabeza del movimiento mundial en pro de una liberalización del consumo de substancias psicótropas.


Explicación Química


Existe una variedad de maneras de preparar el brebaje Ayahuasca dependiendo de la zona geográfica. Varían las cantidades a utilizar, los recipientes, la manera de conservar la liana entre su recolección y su cocción, la intensidad y duración de la cocción, los agregados adicionales a la pócima, así como el modo de conservación del brebaje.


Su preparación consiste básicamente en cocer por más de diez horas la combinación de dos plantas: el tronco de una liana llamada Ayahuasca (Banisteriopsis caapi) con las hojas de un arbusto llamado Chacruna (Psychotria viridis).


Durante el proceso de cocción, una plétora de compuestos químicos de ambas plantas entran en infusión. La planta del Ayahuasca contribuye principalmente con tres alcaloides generalmente conocidos como B- carbolines, llamados Harmina, Tetrahydroharmina y en un menor grado Harmalina. En cambio, las hojas de Chacruna contribuyen con grandes cantidades de Dimetiltriptamina, o simplemente DMT.


De los cuatro principales alcaloides contenidos en el brebaje, el DMT es el principal responsable de los efectos de la mareación. Nombre que se le da a la sensación de encontrarse bajo los efectos psicoactivos del brebaje. Cuando se ingiere DMT por vía oral, éste no produce efecto alguno ya que es completamente destruido (oxidado) en los intestinos por una enzima llamada Monoamino Oxidasa (MAO), la cual se encuentra en nuestro organismo y destruye al DMT antes que éste llegue al sistema circulatorio y al cerebro.


Lo que es realmente extraordinario acerca de la preparación de este brebaje es como en una perfecta y simple preparación logra combinar DMT, con los B-carbolines del Ayahuasca. Estos componentes, la Harmina y Harmalina son inhibidores de la enzima Monoamino Oxidasa (MAO). Esto quiere decir que inhiben la producción de la enzima MAO la cual es responsable de controlar el nivel de ciertos químicos de cerebro llamados “aminas”, entre ellos los neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. La enzima MAO controla el nivel a través de la oxidación. De esta manera ésta enzima protege al cerebro de recibir sobredosis desestabilizantes de aminas a través de la comida.


Lo increíble en este brebaje es que la Harmalina inhibe a las enzimas a destruir el DMT permitiendo que entre en el torrente sanguíneo y lleguen al sistema nervioso central del cerebro.


Los efectos psicoactivos del Ayahuasca se deben al Dimetiltriptamina (DMT), sustancia que segrega nuestro propio cuerpo y que es la responsable de los sueños nocturnos. Según los curanderos la Chacruna es la responsable de “pintar las visiones” mientras que la Ayahuasca es la que enseña detrás de las visiones.


Todos los investigadores se preguntan: cómo es que los indígenas sin ninguna formación académica, sin ningún acceso a tecnología de laboratorio, han logrado encontrar la conexión entre las propiedades químicas del Ayahuasca y la habilidad de permitir la activación de una sustancia psicoactiva (DMT) contenida en otra planta, cuyos efectos no podrían ser descubiertos bajo un consumo aislado.


Investigación Científica


“El Ayahuasca constituye un reto intelectual para nuestra época”.


Hoy en día se puede encontrar mucha información de carácter científico sobre el Ayahuasca. Pero después de pasar por un periodo prolongado de observación y auto-experimentación en medio de la selva peruana, uno se va dando cuenta que la base científica en donde se apoyan algunas de las investigaciones es errónea e incompleta. Uno de los mayores problemas en el abordaje científico es que los estudios adolecen de la riqueza de la observación directa en las condiciones naturales.


De manera general, los estudios sobre el Ayahuasca no abarcan más allá del marco botánico o fito-químico y a veces socio-antropológico. Pocos son los científicos que hayan intentado enfocar este fenómeno in situ y hayan procedido a auto-experimentaciones respetando el contexto muy particular de las prácticas del Ayahuasca.


Sin embargo, el Ayahuasca requiere un proceso de in-formación en el sentido etimológico del término. La información no puede ser recogida desde fuera sino, procede desde el interior del sujeto. Por consiguiente, una investigación que descarta la auto-experimentación se corta de hecho de la principal fuente de datos y reduce el valor de las hipótesis así formuladas.


Como afirma Jacques Mabit:

“al momento que el curandero y el paciente están bajo los efectos del Ayahuasca, esa discontinuidad artificial se disuelve y la separación analítica del observador pierde validez. El Ayahuasca hace al ayahuasquero y viceversa. Del mismo modo que la danza nace con los movimientos del bailarín, éste cesa de ser bailarín cuando cesa la danza. Se extinguen juntos y ya no hay ni bailarín ni danza”.


En otras palabras podemos observar que el Ayahuasca y el ayahuasquero son inseparables al realizar una investigación y proceder en forma separada desmerita toda investigación.

Por otro lado, en experimentos con los componentes puros se requiere de dosis de 300 a 500 Mg. de alcaloides (harmalina o tetrahidroarmina), para conseguir un efecto mínimo, mientras que el uso del preparado Ayahuasca por los curanderos sólo necesita dosis de 19 a 30 Mg. de esos mismos alcaloides, lo que sugiere posibles efectos cinegéticos en la combinación empírica del brebaje.


Estamos de acuerdo con que el brebaje constituye un elemento indispensable y clave de la técnica curativa pero al mismo tiempo intervienen muchos otros elementos que condicionan el efecto de los resultados y un estudio sobre el Ayahuasca que no los contemple resulta completamente errado.


Por una parte tenemos el abordaje de la fitoquímica, la farmacología y la botánica, las cuales pretenden actuar de forma objetiva centrando su atención en la sustancia, en el brebaje y en la materia prima. Por el otro lado los antropólogos, etnólogos y sociólogos se fijan primordialmente en el contexto cultural, buscando ante todo explicaciones en la dinámica social.


En ambos casos, al intentar reducir la realidad al campo de observación que es competencia de dicha ciencia, la realidad se vuelve incompleta. No se pueden utilizar representaciones estáticas para señalar una realidad dinámica. Aquí, observador y observado se confunden, sujeto y objeto son uno.


Los autores que se someten a la auto-experimentación son los más interesantes de consultar acerca del Ayahuasca ya que nos pueden mostrar un enfoque desde “dentro”. Aún así, en las investigaciones consultadas, me he dado con la sorpresa de que menos del 10 por ciento se basa en una auto- experimentación y dentro de esa muestra, menos de la mitad afirma haberlo experimentado más de 3 veces. Me atrevería a decir que esa actitud responde más a una respuesta personal evasiva hacia la auto-experimentación que a una actitud científica sincera, una especie de coartada personal cuyo fin es ahorrarse la auto-experimentación.


Existen una serie de investigaciones científicas realizadas en los últimos años, las cuales han aportado algunas conclusiones importantes. Podemos citar algunas:


En 1995 el psiquiatra Dr. Ch. Grob de la Universidad de Los Angeles, EEUU junto con el farmacólogo Dr. J, Callaway, de la Universidad de Kuopio, Finlandia, realizaron trabajos de investigación en Brasil.


En 1992 y 1997 el Dr. Josep Ma. Fericgla y su equipo de colaboradores realizó investigaciones en la selva ecuatoriana.


Desde hace 10 años hasta la actualidad funciona en la selva norte del Perú el centro Takiwasi, dirigido por el doctor francés Jacques Mabit, dedicado al tratamiento de toxicómanos basado en los efectos del Ayahuasca.


Investigaciones llevadas a cabo por el Dr. D. McKenna y el Dr. Metzner en la selva Amazónica e investigaciones de farmacodinamia del Ayahuasca en la Fundación de Neuropsicología del Hospital de Sant Pau, en Barcelona.


En base a estas diversas investigaciones podemos afirmar acerca del efecto fisiológico del Ayahuasca sobre el cuerpo humano lo siguiente: la nula hepato-toxicidad de este compuesto vegetal.


El consumo de Ayahuasca dentro de un contexto controlado carece de efectos secundarios, no es adictiva y no muestra ningún síndrome de abstinencia, es decir la gente no muestra ningún síntoma de carencia cuando deja de consumirla.


El uso de las sustancias psicotrópicas en el marco ritual, con las precauciones de la iniciación, no induce jamás una dependencia o una adicción.


Como afirma Josep Ma. Fericgla, experto español en terapias con enteógenos:

“...tras miles de años de su consumo en la Amazonía no existe ni un solo registro de uso indebido, de intoxicaciones o accidentes a consecuencia de su utilización. No ha habido casos de abuso o adicción a esta sustancia, no es tóxica, no genera dependencia y no hay un solo caso de delincuencia asociada a su consumo”.


Por más que contenga un componente psicoactivo, el Ayahuasca no puede ser considerado y condenado como una droga clásica de efectos adictivos y negativos. Por el contrario, debemos observar que su consumo no se da nunca dentro de un contexto recreacional o lúdico. La norma de su utilización la coloca dentro de un contexto ritual controlado de características sagradas, espirituales y terapéuticas que nos llevan a un proceso de introspección profunda que revela vivencias tanto agradables como reprimidas, por lo que el uso dentro de un contexto recreacional, lúdico o compulsivo es inadmisible.


La enorme mayoría de personas que la consumen, pobladores indígenas, chamanes, curanderos, psicólogos, terapeutas, pacientes toxicómanos, buscadores espirituales, religiosos e interesados en general, no consideran esta planta como una droga, sino como una herramienta para la introspección, la meditación, la terapia, la limpieza interior, la autoexploración o como sacramento.


Cabe resaltar además que el sabor del brebaje no es agradable, lo cual aleja a todo aquel que se acerque fuera del contexto adecuado.


No se ha registrado ningún accidente, muerte o locura por sobredosis, pero se recomienda mucha prudencia en su manejo y que el consumo sea dirigido por un experto en la materia (maestro ayahuasquero o shamán), ya que la dificultad radica en el control y manejo de los estados modificados de consciencia a los que se accede.



LA SESIÓN RITUAL


Las sesiones rituales de Ayahuasca son dirigidas por el maestro curandero o maestro ayahuasquero. El curandero convida generalmente el Ayahuasca a los pacientes en sesiones nocturnas llevadas a cabo en un promedio de dos o tres veces por semana. Usualmente se prefiere realizar sesiones los días martes y viernes.


Preparación Previa a la Sesión


El marco ritual de su consumo se inicia en los días previos a la ceremonia, donde el participante debe cuidar su alimentación ajustándose a una dieta específica como preparación para su consumo.


Se recomienda a los participantes no comer nada después del almuerzo precedente a la sesión, a fin de facilitar la mareación y reducir las náuseas.


A los pobladores en general no se les pide condiciones especiales de preparación para la sesión pero a los que se están iniciando en el camino del curanderismo se les exige condiciones muy estrictas tales como aislamiento en la selva, la dieta rígida, ayuno, abstinencia de contacto con el fuego, abstinencia sexual, exclusión total de ají, sal, azúcar, chancho, etc.


En toda la amazonía siempre se ha señalado la regla de mantener una abstinencia sexual antes de la sesión. En sus palabras “vas a dietar mujer”, los curanderos se refieren a la total abstinencia de tener relaciones sexuales de cualquier tipo en los días previos a la sesión.

La mayoría de la gente no manifiesta el deseo de efectuar un proceso iniciático; sencillamente quiere experimentar una vivencia “diferente”, acceder a un conocimiento de sí mismo o resolver un problema de salud o una cuestión existencial. Para esos pacientes, los ayunos o dietas son extremadamente reducidos, los riesgos o peligros casi nulos y las condiciones de participación muy amplias.


Los sujetos pueden participar en las sesiones a partir de la adolescencia y en los grupos étnicos amazónicos algunos niños participan desde la edad de 7 u 8 años.


Inicio de la Sesión


La sesión empieza generalmente alrededor de las 9.00 p.m. Los participantes se sientan sobre cojines en el suelo, contra la pared alrededor de la habitación.


El curandero inicia la sesión prendiendo un cigarrillo de tabaco fuerte ― “mapacho” ― con el cual realiza un breve ritual de limpieza y protección del lugar y de su propio cuerpo. Luego enciende y sopla el humo del mapacho dentro del recipiente que contiene el Ayahuasca y mezcla el humo con el brebaje, sacudiendo el frasco.


Este pequeño ritual de limpieza no tiene la finalidad de impresionar ni sugestionar a los participantes sino que por el contrario, manifiesta un respeto hacia el aspecto sagrado al que se va a tener acceso; representa un lenguaje mediante el cual se solicita ayuda y protección a ese otro mundo sagrado.


La postura del participante juega un papel importante durante el control de la mareación, siendo de alguna manera más manejable si se mantiene bien sentado con la espalda recta y la cabeza levantada. Del mismo modo es más probable llegar a sentirse turbado y fuera de control si se recuesta durante el pico de la mareación.


Mantener el silencio es importante ya que durante la sesión los sentidos en general se encuentran sumamente sensibles, igualmente mantener la oscuridad es importante para poder tener un mejor manejo de visiones.


Toma de la Medicina


En seguida, el curandero llama a cada participante y le sirve una dosis que él calcula instintivamente en función de la constitución física del participante, de la naturaleza y gravedad de su enfermedad o del motivo que lo lleva a tomar el Ayahuasca y finalmente, en función de la “fuerza” de la purga. Una vez que todos los participantes han bebido la dosis de Ayahuasca procede él mismo a tomar la dosis conveniente. El curandero acompaña siempre al paciente en su mareación.


Los primeros efectos se perciben en un plazo diferente según los sujetos y las sesiones, pero generalmente aparecen después de unos 20 a 40 minutos y duran un promedio de 3 horas.

Cuando el nivel de la mareación es bajo, o cuando un individuo no “arranca”, el maestro puede intervenir para aumentar la mareación.


Luego de pasado un tiempo que el curandero considera prudente, éste generalmente pregunta si alguno de los participantes todavía no ha entrado a la “mareación”, y les propone tomar una segunda dosis. La mareación es bastante evidente y si se tiene dudas sobre si se está o no bajo los efectos, entonces lo más probable es que no se esté aún o la dosis haya sido insuficiente.


Comportamiento Dentro de la Sesión


Dentro de la sesión ritual de Ayahuasca, los participantes deben respetar un cierto código de comportamiento para garantizar en cierta medida el correcto desarrollo de la ceremonia. Estos comportamientos son:


En lo posible mantenerse sentados. La postura física refleja en cierta medida la actitud espiritual con la que recibimos la medicina. Una postura chorreada o caída implica una actitud no muy firme. En cambio una posición sentada con la cabeza levantada implica una buena actitud. En los sistemas orientales se refleja lo mismo a la hora de practicar la meditación sentado. Además, es más fácil lograr controlar los efectos cuando se está sentado que cuando se está echado, donde a veces podemos sentir mucha confusión.


Es importante mantener durante toda la sesión un completo silencio, evitar hablar ya que la experiencia es en gran medida individual e interior, llegando a perturbar enormemente a los demás participantes si nos ponemos a hablar. Igualmente, debemos evitar a toda costa el hacer sonidos con las manos o con los pies ya que bajo los efectos del Ayahuasca se sensibilizan los sentidos a niveles muy potentes llegando a perturbar a los demás si hacemos sonidos molestos o repetitivos.


El fumar tabaco (mapacho) durante la sesión, generalmente incrementa los efectos de la mareación y debe ser tratado con cuidado por parte de los participantes nuevos.


Efecto Emético


Durante el transcurso de la mareación puede ocurrir que el participante experimente un deseo espontáneo de vomitar. Esto puede crear un rechazo previo hacia la experiencia por parte de los novatos, pero hay que entender que el concepto de vomitar que se experimenta en una sesión de Ayahuasca es muy diferente al concepto tradicional, ya que el vomitar no va acompañado del malestar de haber comido algo que nos haya intoxicado estomacalmente o

de haber bebido más de la cuenta, sino que por el contrario, los efectos eméticos (diarrea y vómitos) vienen acompañados de contenidos psicológicos. Uno vomita emociones y bloqueos psicológicos, los cuales salen con facilidad.


Los efectos eméticos del Ayahuasca son una parte importante de la experiencia curativa. Para los pacientes, el acto de vomitar es una experiencia poderosa, pues el acto de expulsión física es acompañado por el reconocimiento consciente de contenidos psico-emocionales. Estos pueden ser eventos negativos, emociones o actitudes. Dentro de la imaginería interna del sujeto este acto puede llegar a tener una forma simbólica, sintiendo que vomita objetos o animales.


Cognitiva y emocionalmente el paciente, por ejemplo, experimenta el dejar ir una culpa en la forma de una mariposa, llegando incluso a sentir que se vomita el sentimiento con forma física. Estas manifestaciones inconstantes e irregulares se atenúan con el tiempo y con la ingestión repetida y sobre todo con las dietas y ayunos de desintoxicación.


El vómito provocado como parte de una limpieza ritual, limpia no sólo el cuerpo sino también lo mental; depura y asocia a él aquello que rechazamos como espiritualmente dañino, materializando su expulsión; implica echar afuera al mismo tiempo los bloqueos físicos y mentales, la imagen que tenemos de nosotros, y dar de nosotros, de lo más íntimo, de las entrañas, aceptar que también somos materia y no sólo espíritu....


Vomitar dentro de una sesión ritual de Ayahuasca conlleva un aspecto energético. Implica “devolver” aquello que está en exceso, lo que nos hace daño, lo que no nos pertenece o que hemos tomado por error. Se puede asociar a recuerdos, emociones y visiones de hechos personales siendo en todos los casos una experiencia liberadora.


Cierre de la Sesión


Después de la experiencia de apertura y visiones de la sesión, los efectos empiezan a retroceder y la sesión se prolonga por algunas horas más en las cuales los participantes se mantienen en un pacífico y profundo silencio colectivo en el que cada cual se concentra en la contemplación de su universo interior. Conforme van saliendo de la experiencia, aparece el cansancio resultante de no haber dormido durante casi toda la noche.


En la mayoría de las veces, uno experimenta una suerte de incapacidad de encontrar las palabras que logren describir el estado alcanzado durante la experiencia. Los participantes conversan sobre la experiencia pero sienten que las palabras no llegan a describir la profundidad de la apertura. Aún así, sienten que las personas que han estado en la sesión saben qué es lo que se está tratando de describir y que ellos están experimentando esa misma dificultad.


Al terminar la sesión el participante es aconsejado a no ingerir alimentos hasta el desayuno del día siguiente.



LA MAREACIÓN


Los curanderos emplean generalmente la palabra “mareación” para definir el estado mental peculiar cuando aparecen los efectos del Ayahuasca en el organismo. Esta palabra agrupa dos nociones: embriaguez y visiones.


El término “mareación” evoca la sensación de mareos semejantes a los que se sienten cuando se acerca la embriaguez frecuentemente percibidas como olas sucesivas que van creciendo, alcanzando un apogeo y luego decreciendo rítmicamente como un reflujo marino.


Influencias Energéticas


Los factores ambientales son susceptibles de modificar potentemente los estados de conciencia de un sujeto bajo efectos del Ayahuasca, tales como ruidos, luminosidad, grado de aislamiento, etc.


Existe una evidente influencia recíproca entre los participantes, la cual se manifiesta durante la sesión como intercambios sutiles de “energías”. Sin perder el sentido de individualidad, el participante influye y recibe influencias de sus compañeros.


Estas energías emanan de cada participante y poseen una característica de “calidad energética”, la cual se difunde en el ambiente y encuentra “entradas” más específicas en otros sujetos de cierta “calidad energética” particular. Es decir la influencia se da con mayor facilidad entre sujetos que emanan un mismo nivel de vibración energética.