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Canto al Corazón de la Confianza



Seng Tsan - el 3er Patriarca Zen


El Gran Camino no es difícil para los que no tienen preferencias. Cuando el apego y el odio están ausentes su naturaleza luminosa se manifiesta. Sin embargo, haz la más mínima distinción y un abismo separa el cielo de la tierra.


Si desea ver la verdad entonces no sostengas opiniones a favor o en contra de nada. Sostener lo que te gusta contra lo que que no te gusta es la enfermedad de la mente. Cuando el sentido profundo de las cosas no es entendido la paz esencial de la mente es perturbada inútilmente.


El Camino es perfecto como un gran espacio infinito donde nada falta y nada sobra. De hecho, es debido a nuestra decision de aferrarnos o rechazar que nos privamos de ver la verdadera naturaleza de las cosas.


No vivamos ni en los enredos de los fenómenos externos ni en los sentimientos internos de vacío. Vivamos serenos en la Unidad de las cosas y las opiniones de la dualidad desaparecerán por sí solas.


Cuando el movimiento cesa, regresa la calma, y de la calma surge de nuevo el movimiento. Si hay apego a uno de los dos extremos, ¿cómo podrá ser realizada la Unidad?


Aquellos que no viven en la Unidad fallan tanto en la actividad del movimiento como en la pasividad de la calma. Negar la realidad de las cosas es no ver su esencia; afirmar el vacío de las cosas es no ver su esencia.


Cuanto más hablas y piensas en ello más te desvías de la verdad. Deja de hablar y de pensar y no habrá nada que no pueda ser comprendido. Volver a la raíz es tocar la esencia, pero buscar las apariencias es alejarse de la fuente.


Cuando la luz es dirigida hacia el interior se va más allá de la apariencia y el vacío. Los cambios que parecen ocurrir en el mundo vacío que llamamos real sólo son percepciones ilusorias creadas por la ignorancia.


No busques la verdad sólo deja de apreciar tus opiniones.


No hay que apegarse a puntos de vista dualistas, evita tales actos con cuidado. Si hay incluso un rastro de correcto o erróneo, de lo bueno y lo malo, la mente y el corazón se perderán en la confusión.


Aunque la dualidad proviene de la Unidad no te apegues ni siquiera a la Unidad. Cuando la mente existe imperturbable en el Camino, nada en el mundo te puede ofender. Y cuando las cosas ya no te pueden ofender estas dejan de existir de la manera antigua. Cuando no surgen pensamientos discriminatorios la vieja mente deja de existir.


Cuando el objeto del pensamiento se desvanece, el sujeto pensante se desvanece de la misma manera que cuando la mente se desvanece, los objetos se desvanecen.


Las cosas son objetos a causa de la mente. La mente aparece en relación a las cosas. Comprende la relatividad de estos dos pues su origen es el mismo: la Unidad de todo. En este Vacío los dos son idénticos y ambos contienen en sí mismo el todos los fenómenos.


Si no discriminas entre lo lo sutil de lo grosero, no caerás en la tentación de tomar partidos y opiniones.


Vivir en el Gran Camino no es ni fácil ni difícil, pero aquellos con opiniones limitadas generan dudas y desconfianzas. Cuanto más rápido se apresuran, más lento van. Incluso estar apegado a la idea de la iluminación es descarrilarse.


Deja que las cosas fluyan según su propia naturaleza y entra en el fluir natural de la existencia. La confianza en la naturaleza de las cosas nos permite vivir en armonía y sin perturbaciones.


Cuando pensamos demasiado, la verdad se oculta porque todo es turbio y confuso. Y la agobiante práctica de juzgar trae malestar y agotamiento. Qué beneficios se pueden obtener de distinciones y separaciones?


Si desea desplazarte por la Vía Única, no desprecies ni siquiera el mundo de los sentidos y las ideas. De hecho, aceptarlos plenamente es idéntico a la verdadera Iluminación.


El sabio se esfuerza por no tener metas, pero el hombre tonto se encadena a sí mismo.


Un fenómeno no se diferencia de otro. Es el apego el que crea la ilusión de la diferencia.


Buscar pensamientos con la mente juiciosa es el mayor de todos los errores.


Todas las dualidades son como un sueño irreal, como un espejismo. Es una tontería tratar de aferrarse a ellos. Ganancia y pérdida, lo correcto y lo incorrecto, tales pensamientos deben ser finalmente abolidos de inmediato.


Si el ojo no duerme, todos los sueños cesarán naturalmente. Si la mente no hace discriminaciones, todas las existencias poseen la misma esencia. Entender el misterio de esta única esencia es trascender instantáneamente la causalidad de la realidad.


Cuando todas las cosas son vistas por igual se alcanza la atemporal esencia del Ser. No son posibles las comparaciones o analogías en este estado sin causa ni relación.


Cuando el movimiento cesa, aparece la calma. Cuando la calma se mueve, aparece el movimiento. Tanto el movimiento como Aunque ambos no pueden coexistir, ¿cómo podría darse lo uno sin el otro?


La Unidad en sí misma no puede ser entendida, pues a esta finalidad última no se aplica ninguna ley o descripción. Para la mente unificada en concordancia con el Camino todo esfuerzo egocéntrico deja de existir. Cuando las dudas e incertidumbres se agotan, la confianza se vuelve sincera, pura y armoniosa.


No hay nada que no fluya, no hay nada que permanezca en la memoria. Todo aparece vacío, claro y auto-iluminado sin necesidad de ejercer el poder de la mente.


El sabio mora en el no pensamiento, ya que ni el conocimiento ni los sentimientos humanos pueden sondear esta verdad. En la realidad tal y como es no hay ni yo ni otro.


Para entrar directamente en armonía con esta realidad simplemente di cuando surja la duda: "No dos”. En la no-dualidad nada está separado, nada está excluido, no importa cuándo o dónde, la iluminación significa entrar en esta verdad.


Y esta verdad está más allá del alcance del tiempo o el espacio. En ella un instante equivale a diez mil años. Vacío por aquí, vacío por allá… pero el universo infinito está siempre ante tus ojos. Infinitamente grande e infinitamente pequeño y sin diferencia porque las definiciones han desaparecido y no se ven límites.


Lo infinitamente grande es idéntico a lo infinitamente pequeño. Nadie puede percibir la manifestación completa. Siendo esto así, no hay nada a lo que aferrarse.


Uno es todo y todo es una sola cosa: se mueven y entremezclan sin distinción. Vivir en esta realización es estar sin ansiedad por la no perfección. Vivir en esta fe es el camino a la no-dualidad porque la no-dualidad es una con la mente confiada.


Palabras! El Camino está más allá del lenguaje. Porque en ella no hay no ayer, no hay mañana, no hay hoy.


Canto al Corazón de la Confianza

por Seng-Tsan, el tercer Patriarca Zen.

Traducido por Diego Palma.